dijous, 23 de gener de 2014

EL ESCONDITE




Broken per MendYourHand a http://www.deviantart.com



¿Conocéis este juego que se llama comúnmente "El escondite"? Creo que hemos participado todos y todas alguna vez. Como sabéis, este pasatiempo infantil se rige por una serie de normas. No obstante, como sois personas inteligentes os trataré como tales, así, sólo me interesa subrallar una de las directrices:

Cuando alguien de entre el grupo que debe ser encontrado llega al sitio indicado como casa (un sitio fácilmente reconocible y abierto que en algunas variantes se llama "piedra" o "chufa") debe gritar fuerte para que le oigan: "por mí, por todos mis compañeros por mí primero" o bien "salve patria", según la variante del juego. De este modo, se "libera" a los que hayan sido descubiertos de quien busca al resto de participantes.

Dicho esto, quiero expresar una idea; es la que sigue:

Hay muchos tipos de escondites. Muchos tipos de buscadores. Muchos tipos de jugadoras (y jugadores). Y a pesar de que en la comparativa esto no se tome como un juego, sea divertido o no, dure el tiempo que dure, cuando decidimos que nosotros "valemos" más, es decir, nos valoramos más, exponiéndonos, a su vez, a más riesgos por mantener la sinceridad como premisa podemos salvar al resto... Los restos... o lo que quede de ellos. Aunque en algunos casos sea por puro instinto de supervivencia.

Hoy esto llega cargadito y con fuerza. ¿Qué o quién se esconderá? ¿Dónde está aquello que llamamos "casa"? ¿Cuál es el escondite perfecto?



Pista: Mírate el pecho.



EL ESCONDITE


Por mí. Por todas mis noches sin dormir. Por mí, primero.



Se cuelan algunas palabras
abruptas retorciendo arterias
por el mismo agujero del
bolsillo izquierdo del pecho.
Ése que niego cuando voy sobria
que le gusta retozar en el fango
cuando apareces sin previo aviso
y te da por quedarte a pasear.


Guardo allí mis muchas lunas
y también mis menos soles,
las cartas sin remite en el sobre
y los tejados con goteras cansinas.
Una paja en honor a mi poca salud,
los días que dejo correr con ventaja
por no pisarme la sombra al volverme
a mirar en lo más hondo de tu espejo.


Colecciono mis tiempos de espera
al lado de una esquela que reza
por no ponerse de rodillas a pecar.
Pídeme una cruz de madera fina.
Una que se rompa al caer sobre ella
el peso de la gravedad de este asunto.
Nunca fue plato de gusto para mí trazar
la frontera que prometa por fin un "jamás".


Todos mis trastos se intuyen entre cortinas,
son placebo para un opíparo banquete
sin las absurdas normas comedidas.
Y continuaran denigrando el espacio
cedido por desuso en mi derribo.
Es verdad que sangran horas donde admito:
que siento luego existo y no hay nada,
(insisto),
            nada más... que me alegre menos.




20/1/14




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