divendres, 26 de gener de 2018

RÉPLICA


"Tiger, tiger burning bright
in the forest of the night."
William Blake
 Liverpool, 2016. Ariadna Garrido.

REPLICA- THE XX


(Podéis empezarlo en el minuto 1:00)

Sin palabras. Sin palabras y con mucho que decirme me he quedé este año pasado. Quizá sea porque sin palabras nos hacemos eco de  otras réplicas. Hay que estar al acecho. Esto se incluye en el libro El Ojo Izquierdo.



RÉPLICA 
Do I chase the night or does the night chase me?
The XX

La opresión en el pecho
admite todavía otra grieta
si te ries.
El sismo se expande en una respiración
cortada a destiempo y
como el anacronismo del cuerpo que no sabe contenerse
ante el derrame
epiléptico del daño,
me vierto sobre mí misma.

Pero la gente pasa de largo y
solo ve la lluvia que hiere el suelo,
nadie repara en la hendidura de mi ojo izquierdo.
Y me siento,
sola,
rodeada de un mar de gente
no alcanzo a verme
entre tanto desastre.


Intento
descomponer tu sujeto,
y me quedo en tierra de nadie,
sin palabras.
Sucede más a menudo de lo que debería,
sobre todo cuando me invaden momentos fluorescentes
en los que sonríe tu boca
y me indica un camino de huellas sobre la duna.
Las emociones son sedimentos
desérticos mudos,
me recuerdan que aquí una vez existió un océano.
Yo antes fui algo parecido a esa caricia
cuando te dolía el estómago:
te calmaba sin pegarte los trozos.


A veces observo la herida
y pienso que te ves bonita allá entre las nubes
aunque haya aprendido a cerrar los ojos a la luz.


A veces pienso que quizá sí he venido al país de la lluvia
para que me moje.
Después de todo la rotura es lo que nunca nos supimos admitir
y lo único que nos diferencia es la sal.


Aprendí sin ti que el monólogo que me repito
cuando te echo más de menos es solo una parte de la historia,
que el abandono tiene un rostro ajeno en el espejo aunque vista tus ojos,
que el daño provocado en casa es igualable
al daño que he acumulado en el espacio que habito
y el equipaje lo elegimos nosotras porque
viajamos para querernos encontrar.


Desde entonces sé que el dolor se pinta la cara de rojo
porque quiere ser tu cicatriz preferida.
Y eso es peligroso
ya que todos los errores son elípticos:
tú te volcaste en alguien,
yo me volqué en ti
y al final nos vaciamos.


Continua
la
huella
su
perpetuo
camino
en
la
duna.
El Principito estaría orgulloso de ti.


Cuando el destrozo no tiene nombre
no se le sabe encontrar.
Sin embargo, hace eco en cada sombra
de cada persona en tránsito.
Lo sé porque he gritado tu nombre mientras soñaba
en casas que no eran la mía,
la verdad es que no he sabido volver.
Parece que siempre incidimos en el peso
que insistimos cargar,
reincidimos en la gravedad del daño perpetrado
y al final cedemos en el pulso.
Así, no hay quien hable.


Sé que practicamos el dominó emocional en el borde
de tu cama
y no hay remedio para un mal del que solo se quiere huir
a días y a ratos.
Aunque no haya verbos suficientes para no disculparse,
nos seguiremos tatuando el estigma de una antigua réplica.
Yo dejaré que alguien entre
para después salir.
Porque por algun motivo extraño
todavía sigo en pie en el mismo lugar en el que me devolviste.


Aprendí enlazando mis manos con las tuyas
que hay posibilidad de vértigo
en cualquier intento de vuelo,
encajaban y todo estaba más ordenado, asustaba.
Aprendí que el hielo en mí suena algo así como a tu voz en ascuas
por encima del tocadiscos de tu habitación
deseándome buenas noches.
Me mostraste que decíamos más verdades en sueños que despiertas,
que lo que ahora resuena en mis pulmones
es el óxido de un vacío expansivo,
una hipofrenia evidente.
Entendí que esta distancia que marco entre tu sombra y mi paso
es el miedo huérfano queriendo volver a casa.


Yo, amor, que procedo de una noche de puertas cerradas
no me di cuenta que las cosas solo son puras
si se ven desde lejos
y cometí el error de acercarme a ciegas.


La terapeuta me recuerda que te recuerde
en todas tus contracturas y aciertos,
en las letras de las canciones que ya no escucho
por temor a oírte de nuevo,
por no querer enjaularme intentando entender.
La liberación es eso que empieza en la comprensión
de un poder que no se tiene aún
y acaba sino en un alejamiento contiguo.


Un día que no me acuerde de quién soy
te escribiré una carta, amor,
para admitir el silencio y tantos cortes en mis páginas blancas.
De momento, ya no espero tanto para abrir el paracaídas.
He leído más libros y he olvidado cómo se ama.
No es que no quiera es que no sé cómo se hace.
He perdido la confianza en el vuelo y la fe en las alas;
debo ser humana.
Sé que si te imito
me limito.
Pero prefiero la soledad de la réplica perpétua.
Aunque no se puede respirar y seguir siendo la misma.



30/1/17-1/6/17- 3-6-8/1/18- 25-26/1/18- 24/4/2018

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